José Fernando Penelón, Un Luchador Olvidado de los años 30

El líder de "Concentración Obrera" impulsó actitudes independientes en momentos que la izquierda argentina estaba totalmente enajenada a la aplicación mecánica de los esquemas frentepopulistas de la posguerra europea.

JOSE FERNANDO PENELON, UN LUCHADOR OLVIDADO DE LOS AÑOS TREINTA

Escribe Emilio J. Corbiére

"En nombre del pueblo de Buenos Aires, declaro que estoy dispuesto como representante de la "Concentración Obrera" a defender los fueros del Concejo, a impedir el monopolio tranviario, a intentar que el pueblo boicotée el convenio, como se ha hecho en Colombia, a fin de evitar que se consume este monopolio privado de capitales ingleses, que ha de dar lugar a que la Ciudad de Buenos Aires tenga sobre sus espaldas, por 60 años, un peso muerto de esa importancia. Estoy dispuesto por mi parte a contribuir como concejal; y si la vida del Concejo, como se ha dicho en algún momento, puede depender de la posición que se adopte, en buena hora. El pueblo en algún momento sabrá traernos de nuevo si sabemos cumplir con nuestro deber."

JOSE F. PENELON (1934)

No sólo fueron "doctores" quienes a lo largo de la historia nacional, dieron testimonio de su vocación patriótica. Muchos hombres de origen obrero, autodidactas, protagonizaron en distintas épocas tareas dirigidas a la defensa del patrimonio económico, cultural y social nacional. La lista es inmensa, aunque ciertas academias ignoren en sus largos libros o publicaciones que la Argentina contemporánea también se construyó sobre la base de un importante movimiento obrero y sindical. Algunas de esas figuras fueron: José F. Penelón, Jacinto Oddone, Sebastián Marotta, Libertario Ferrari, Amadeo Olmos y Luis Danussi. 

Uno de ellos – José Fernando Penelón-, un trabajador gráfico, para más detalle linotipista, sintetiza, por su conducta moral y por la acción desplegada durante su vida, la lucha de los trabajadores argentinos por sus derechos y reivindicaciones. 

No figura en las historias oficiales. Tampoco paradójicamente, quienes podrían recordarlo –socialistas, comunistas o anarquistas- lo incluyen en sus libros. Y sin embargo, Penelón ocupa un lugar muy decisivo en la historia política obrera de este siglo. De lo cual se desprende que el dogmatismo y el sectarismo parecen no tener fronteras ni ideologías determinadas.

Un sobrecogedor manto de silencio cubre su memoria. Cualquiera sea la interpretación que con respecto a su vida y obra política pueda formularse. Penelón fue una figura relevante en el socialismo argentino y latinoamericano. En realidad el desconocimiento que sobre él existe sólo puede ser entendido con suspicacia. Los dirigentes del viejo Partido Socialista nunca perdonaron su heterodoxia en 1917. Los comunistas (que tenían la obligación de recordarlo, aún críticamente, pasada la lucha fraccional de 1927, en la que Penelón se separó del Partido, con un importante núcleo de militantes), también contribuyeron a su olvido y a silenciar su vida.

Penelón fue fundador y director durante varios períodos de "La Internacional " y "La Correspondencia Sudamericana". Escritor, periodista y dirigente sindical, participó de la huelga gráfica de 1919 y formó parte del Comité Federal de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). Se desempeñó como dirigente de ña ISR y fue miembro del Comité Ampliado de la III Internacional. Contribuyó en 1918 a la fundación del Partido Socialista Internacional, que a fines de 1920 tomó el nombre de Partido Comunista (Sección Argentina de la I.C.). Penelón, junto al chileno Luis Emilio Recabarren -del que fuera entrañable amigo personal-, el peruano José Carlos Mariátegui y el cubano Julio Antonio Mella, figura entre los iniciadores del comunismo en América latina. 

En abril de 1917, durante el Congreso Socialista realizado en el salón "Verdi" de la Boca , defendió, sin saberlo, idénticas tesis que los bolcheviques sostenían sobre la guerra mundial, definiéndola como una contienda interimperialista. En ese concepto socialista, Penelón, un joven veinteañero, derrotó nada menos que al jefe del Partido Socialista, al doctor Juan B. Justo, y a la plana mayor del socialismo argentino. A partir de 1927 se separó del Partido Comunista, en discrepancia con el sector de Vittorio Codovilla-Rodolfo Ghioldi, y por divergencias con el curso del comunismo soviético, en donde se iba componiendo la línea que impulsaba José Stalin. En realidad, el penelonismo que tampoco fue trotzkista, sino todo lo contrario, fue una manifestación del llamado "comunismo occidental" que inspiraron Nicolás Bujarin y otros soviéticos asesinados en los trágicos procesos de Moscú, en 1936, por orden de Stalin. Un comunismo que hoy reverdece, de alguna manera, con el llamado "eurocomunismo" italiano, francés y español.

LOS AÑOS TREINTA

Pero resulta de interés, conocer las posiciones de la corriente penelonista, desde los años treinta, en nuestro país. Al separarse del P.C. –que pasa a subordinarse a la línea stalinista- crea primero el Partido Comunista de la Región Argentina. Un año después, la palabra "región" es suplantada por la de "república" y después de 1931, el sector toma el nombre de "Concentración Obrera", como se lo conocerá hasta su disolución, a principios de la década pasada. El nombre fue tomado de su similar europeo: Concentración Antifascista.

El historiador, o el curioso, que relea las amarillentas páginas del periódico penelonista "Adelante", entre 1927 y mediados de 1930, podrá encontrar interesantes interpretaciones sobre el yrigoyenismo, ya que los penelonistas se opusieron a la calificación de "fascista" respecto del gobierno de don Hipólito Yrigoyen, que los comunistas argentinos (Codovilla, etc.) prodigaron al caudillo radical en un desborde verbalista y sectario.

Así, los comunistas señalaron que "el yrigoyenismo tiene todas las características del nacional-fascismo"( La Correspondencia Sudamericana ", 30 de abril de 1929), en tanto que el Secretariado Sudamericano de la I.C. meses después decía: "El gobierno de Yrigoyen es el gobierno de la reacción capitalista, fascistizante, contra el proletariado, el cual aplica cada vez más los métodos terroristas"(Esbozo de Historia del Partido Comunista de la Argentina " ed. Anteo, Bs. As. , 1947,p.70 nota 112). Los fascistas vendrían después, con el pronunciamiento del 6 de setiembre de 1930, pero ya sería tarde. Comunistas y anarquistas serían las víctimas propiciatorias del nuevo régimen. 

CONTRA LA CADE


Una de las luchas más consecuentes que realizó Penelón como concejal y político porteño, en los años treinta, fue la realizada contra la privatización del transporte urbano, y contra los consorcios internacionales de electricidad. (CADE). También se puede recordar su acción por la municipalización del gas. Algunos autores han ridiculizado el aspecto municipalista de la acción de Penelón. Todo lo contrario; alguna vez habrá que releer muchos de los debates del Concejo Deliberante, en aquellos años, para saber quiénes fueron auténticos defensores de la comunidad, frente a otros que defeccionaron. Y su acción no sólo se limitó al Concejo Deliberante, Penelón y sus correligionarios, casi todos obreros o empleados modestos, realizaron una intensa campaña pública en torno de estas cuestiones.

Declaraciones, murales, folletos, pequeños libros, utilizaron todos los medios de comunicación a su alcance para defender los intereses públicos. Como aquellos "Cuadernos de FORJA", los folletos de "Concentración Obrera" denunciaron y desnudaron los turbios intereses imperialistas y monopolistas que compraban conciencias y partidos, para obtener concesiones leoninas o preferencias impositivas. Las nuevas generaciones de argentinos no pueden ni deben olvidar esos nombres.

CONTRA LA "UNION DEMOCRATICA"

Un dato para finalizar: "Concentración Obrera" se opuso a Perón en 1945. Penelón enfrentó al régimen peronista, pero fue una de las pocas voces desde la izquierda que condenó a la "Unión Democrática". Mientras socialistas y comunistas plantearon la "Unión Democrática" como "unidad nacional", los penelonistas consideraron que "esta unidad nacional que se propicia no quiere significar un frente democrático. Es la unión nacional lisa y llana con el conservadorismo que pretende extender hasta la postguerra y con una neta concepción conservadora de los problemas sociales" "Dicha resolución –la de crear la Unión Democrática- resulta una forma hábil para desnaturalizar el anhelo popular de la unidad nacional y preparar una candidatura fundamentalmente oligárquica, quizá a cambio de algún ministerio en un gabinete de una nueva concordancia." 

Cuando la Unión Democrática impuso la candidatura de Tamborini-Mosca, dos nombres ligados al radicalismo alvearista, los penelonistas trataron de convencer a socialistas, radicales, demoprogresistas y comunistas que la fórmula opuesta a Perón-Quijano, para tener algún éxito electoral, debería conformarse con un radical de raíz yrigoyenista. La propuesta fue Honorio Pueyrredón-Alfredo L.Palacios. Pero no fueron escuchados. Como tantas veces. Es un dato interesante que señala una actitud independiente en momentos que la izquierda argentina estaba totalmente enajenada a la aplicación mecánica de los esquemas frentepopulistas de la posguerra europea. 

Semanario "Nueva Presencia". Año V-n°293, 11 de febrero de 1983. Director: Herman Schiller 

EUGENIO MORENO DEL P.C.A. polemiza con EMILIO CORBIERE acerca de JOSE FERNANDO PENELON:
"Renunció al partido de la revolución proletaria, transfiriendo el centro del movimiento a la pequeña burguesía."

PENELON, UNA VISIÓN DISTINTA


Nuestro colaborador permanente, el periodista e historiador Emilio J. Corbiére- secretario de redacción de "Todo es historia", integrante del "staff" del diario " La Nación ", director de "Icaria" y directivo de la "Confederación Socialista Argentina"- publicó en nuestra edición N° 293 un trabajo titulado "José Fernando Penelón, un luchador olvidado de los años treinta ". Hoy haciendo uso del derecho a réplica que caracteriza a nuestro semanario publicamos la respuesta de Eugenio Moreno a dicha nota. Como se desprende del texto, Moreno es un veterano militante del PC. Hacemos sin embargo, la salvedad –corresponde el último párrafo de la nota de Moreno, referido a Victorio Codovilla- que, en realidad, se trató de un error técnico de "Nueva Presencia" y no del original presentado por Corbiére.

Con referencia al artículo de Emilio J. Corbiére ("José Fernando Penelón, un luchador olvidado de los años treinta") publicado en la edición N° 293 de "Nueva Presencia" (11-II-83) deseo formular algunas reflexiones críticas.

1°- Corbiére, tras señalar que Penelón "no figura en las historias oficiales, tampoco paradójicamente, quienes podrían recordarlo –socialistas, comunistas o anarquistas- lo incluyen en sus libros", afirma: "Los comunistas (que tenían la obligación de recordarlo, aún críticamente, pasada la lucha fraccional de 1927, en la que Penelón se separó del partido con un importante núcleo de militantes, también contribuyeron a su olvido y a silenciar su vida." 

Con respecto a los comunistas me permito señalar –limitándome únicamente al "Esbozo de historia del Partido Comunista de la Argentina", libro mencionado por Corbiére en una parte del artículo- que Penelón está citado, a partir de la página 25 hasta la página 65, al menos unas doce veces. Y, a partir de la página 61 se lo hace críticamente, tanto en su significación partidaria como respecto del contenido de las divergencias que lo llevaron a alejarse del partido que él contribuyó a fundar y a las que me referiré seguidamente. 

2°.- Además de fundador y dirigente del PC. , en cuyo carácter había adquirido un justificado aprecio y adhesión en la vida partidaria. Penelón tenía una importante trayectoria en la vida comunal metropolitana, a través de su actuación en el Concejo Deliberante para el cual había sido electo en dos oportunidades, en 1920 y en 1926. Resulta conveniente aclarar, sin embargo, que el prestigio adquirido lo fue no sólo a título personal, sino sobre todo como representante del PC. 

Corresponde señalar, por otra parte, que la trayectoria de Penelón en el PC. Cubre los primeros diez años de existencia partidaria, años que se caracterizaron precisamente por una lucha intensa para dotar al PC. de una ideología marxista-leninista. Como puede suponerse, no fue esa una labor sencilla ni apacible. En todos esos años de formación marxista-leninista del PC. fueron reiteradas y múltiples las desviaciones contra las que hubo que luchar, en particular, contra los llamados "fentistas" (en 1921), de tendencia reformista; los "chispistas" (en 1924), de tendencia trotskista; y en 1927; contra los penelonistas, calificados por el partido como "variedad socialdemócrata de derecha".

La trayectoria de Penelón, por consiguiente, si bien contiene aspectos positivos –que los comunistas nunca han negado ni ocultado, como parece sugerir Corbiére en su artículo de Nueva Presencia-, son más, mucho más, y de mayor peso, los aspectos negativos que han incidido en el balance global, puesto que derivaron –nada menos- que en la escisión del PC, con gran alegría de la reacción y del imperialismo, que vieron en esas fracturas el debilitamiento de las luchas del proletariado y del pueblo por sus reivindicaciones y por la liberación social y nacional.

Caracterizando al penelonismo, el VIII Congreso del PC señaló que la tendencia de Penelón representaba "el renunciamiento a la lucha revolucionaria, la adaptación a un estado de espíritu creado por la fatiga en la lucha y la capitulación ante la fuerza del adversario, la adaptación a la ofensiva capitalista mediante la ruptura con la Internacional Comunista , el renunciamiento al partido de la revolución proletaria, transfiriendo el centro del movimiento a la pequeña burguesía y orientándose hacia un partido laborista" (ver "Esbozo", página 64).

Además, en el mismo "Esbozo", página 61, se señala que "ese deslizamiento de Penelón hacia las posiciones de la socialdemocracia fue produciéndose a través de su actividad en el Concejo Deliberante. En el segundo período de su concejalía, Penelón colocó el trabajo municipal por sobre todo, y su tendencia era la de hacer de la actividad electoral y de las luchas por las pequeñas reivindicaciones económico-sociales el centro de todas las actividades de nuestro partido. Se esforzó por limitar la actividad del movimiento sindical a las luchas puramente económicas o profesionales, sin preocuparse por ligarlas a la lucha general por impulsar el progreso económico, el bienestar social y el proceso de democratización del país, en lucha contra la oligarquía terrateniente, los grandes capitalistas y los monopolios imperialistas. Basándose en el justo principio de que los comunistas debían ser los campeones de la unificación del movimiento obrero, deformó ese principio en el sentido de que los elementos revolucionarios del movimiento obrero debían capitular ante los reformistas, renunciando a sus posiciones políticas y tácticas independientes dentro de los sindicatos".

En cuanto a la escisión del PC, corresponde puntualizar que Penelón la provocó en circunstancias en que Victorio Codovilla se encontraba en Europa participando en la organización del "Congreso Antiimperialista" de Bruselas y Rodolfo Ghioldi se había ausentado del país para plantear ante la IC., precisamente, las divergencias con Penelón. Este no sólo no aguardó el regreso de ambos, sino que se negó a efectuar consultas al partido sobre las divergencias y también se negó a que se convocara a tal efecto un Congreso extraordinario, pasando directamente a formar una nueva organización que llamó Partido Comunista de la Región Argentina , denominación que más tarde cambió por el de Partido Comunista de la República Argentina , adoptando en 1930, durante la dictadura de Uriburu, el nombre definitivo de la Concentración Obrera que gracias a su posición anticomunista y antisoviética, gozó de amplia libertad de actuación bajo ése y los diversos gobiernos dictatoriales que le siguieron, ver "Esbozo", página 64, nota 102.

Corresponde destacar, por otra parte, que la inmensa mayoría de los elementos obreros que, en un primer momento siguieron a Penelón, atraídos por su antiguo prestigio partidario, volvieron al PC y contribuyeron a liquidar el brote oportunista representado por el penelonismo.

3°- En cuanto a la nota 112 de la página 70 del "Esbozo", que el Sr. Corbiére cita en apoyo de las afirmaciones que allí hace, según la cual "los penelonistas se opusieron a la calificación de fascista respecto del gobierno de don Hipólito Yrigoyen, que los comunistas argentinos (Codovilla, etc) prodigaron al caudillo radical en un desborde verbalista y sectario" cabe puntualizar lo siguiente: 

En primer lugar el Sr. Corbiére nunca podrá citar ningún documento oficial del PC en el que se haya calificado al gobierno de Yrigoyen de fascista. Incluso en la nota 112 que él cita se hace referencia a la política represiva, reaccionaria, fascistizante que la dirección del PC atribuía al gobierno de Yrigoyen, pero de ningún modo se lo califica de fascista.

En segundo lugar, al transcribir la nota 112, Corbiére procedió a mutilarla, eliminando del texto ciertos conceptos, con lo cual convirtió el juzgamiento de una política en perjuicio de la clase obrera en una calificación relativa al carácter del gobierno, según puede comprobarse al comprobar el texto original con el mutilado, que reproduzco a continuación: "El gobierno de Yrigoyen es el gobierno de la reacción capitalista, como los demuestra su política represiva, reaccionaria, fascistizante, contra el proletariado en lucha, contra el cual aplica cada vez más los métodos terroristas".

Así mismo al reproducir la nota 112, además de mutilada, fuera del contexto correspondiente, se desfiguró el propósito de la cita, que era precisamente, señalar autocríticamente el incorrecto punto de vista que en un momento determinado sostuvo la dirección del PC respecto del carácter del segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen.

El contexto al cual corresponde la nota 112 y que la hace plenamente comprensible es el siguiente: "En la dirección de nuestro partido, si bien predominaba el criterio de que el enemigo principal seguía siendo la oligarquía reaccionaria- por lo que había que sostener al gobierno de Yrigoyen contra la presión y los manejos subversivos de aquella- apareció la idea de que el peligro del gobierno fuerte venía también del lado del yrigoyenismo, el cual, como se ha señalado, cedía de más en más a la presión de la oligarquía reaccionaria y reprimía al movimiento obrero y popular. Es cierto que el gobierno de Yrigoyen realizaba de más en más una política represiva de las luchas obreras y populares. Pero, no se veía con suficiente claridad que la oligarquía no consideraba al de Yrigoyen como un gobierno capaz de reprimir drásticamente el movimiento obrero y popular y que, por ello, quería reconquistar el poder que había perdido en 1916. En consecuencia, si bien la influencia de nuestro partido sobre las masas no era suficientemente fuerte como para poder decidir en la situación, lo cierto es que no hizo todo lo que pudo haber hecho para alertar y movilizar a las masas contra el peligro inminente del golpe de estado militar-fascista."

Como puede comprobarse son los propios comunistas argentinos los que señalan autocríticamente sus errores del pasado, saludable práctica que nunca han abandonado.

Por otra parte en el mismo "Esbozo" (ver página 65) consta que durante la preparación del VIII Congreso del PC –y durante las sesiones mismas- se llegó a la conclusión acertada de que "el yrigoyenismo a pesar de sus contradicciones internas, propias de la heterogeneidad social de sus elementos componentes, era una fuerza democrática y progresista".

4° - Así como lo hiciera respecto de los radicales, Corbiére procede en otra parte del artículo a reflotar un tema –el de la Unión Democrática- que hace a las relaciones entre comunistas y peronistas.

Dada la naturaleza de esta cuestión tan controvertida, que requeriría ser tratada ampliamente por separado, me limitaré aquí a reseñar brevemente lo que he escrito oportunamente en mi folleto "El fenómeno social del peronismo" (ver páginas 79 a 84).

En ese folleto, tras recordar las condiciones en que tuvo lugar la convocatoria a elecciones del 24-II-46- esto es, después de un largo período de dictadura en el que mi partido y otros se vieron sometidos a una dura represión, con miles de encarcelados y confinados, lo cual contrastaba con el apoyo absoluto de todo el aparato estatal que gozaba la coalición oficialista- destaco que la coalición de la "UD" integrada por la Unión Cívica Radical, el 

Partido Socialista, el Partido Demócrata Progresista, el Partido Comunista, un importante número de sindicatos, organizaciones campesinas y la mayoría de la intelectualidad democrática, obtuvo 1.207.155 votos frente a la coalición oficialista que reunió 1.527.231 sufragios. O sea una diferencia de 300.000 votos que podían haber sido de la "UD" de no mediar, como queda dicho, la situación de desigualdad en perjuicio de la misma, además de otros factores relativas a las propias debilidades de esta coalición, por otra parte, oportunamente señalados por mi partido. Cabe señalar, asimismo, que no obstante esas desfavorables condiciones, los candidatos de la "UD" se impusieron en la Capital Federal , como es sabido, uno de los principales distritos del país.

En resumen; no puede asignarse al 56% de los votos reunidos por la coalición oficialista que contó con el apoyo irrestricto de todo el aparato oficial, frente al 44% de los votos obtenidos por la coalición "UD", la significación de apoyo popular excluyente que le atribuyen sus partidarios. No sólo la cantidad de sufragios reunidos por una y otra coalición, sino sobre todo la extracción social de los mismos indican incuestionablemente que ambas contaron con sostén popular.

¿Qué pasó después? Esto es otra historia. En mi folleto, que me permito citar, señalo al respecto: "La influencia de masas que fue adquiriendo Perón, antes y sobre todo después de su ascensión a la presidencia de la Nación , conviene consignarlo, la obtuvo, pues, no desde el difícil llano, sino de los estratos del poder, haciendo uso de los resortes existentes y creando otros, entre los que se destaca la Secretaría de Trabajo y Previsión" (página 83) 

Por lo dicho, no puedo dejar de señalar que la caracterización penelonista de la "UD", que Corbiére hace suya, es tan incorrecta como malintencionada, además de repetir, sin ninguna originalidad "argumentos" que, con mayor o menor frecuencia, agitan los elementos de la derecha con claros fines divisionistas entre las fuerzas populares, como lo son, las representadas por los comunistas y los peronistas. 

5°.- Finalmente considero necesario puntualizar que resulta al menos extraño que para nombrar a Victorio Codovilla, Corbiére haya utilizado la denominación de Vittorio así escrito y subrayado en su artículo, al parecer con la intención de señalar su procedencia itálica. Y digo que resulta extraño, y lamentable, porque Corbiére no puede ignorar que no hay libelo de carácter policial o provocador que no haya recurrido a este deleznable arbitrio cuando se trataba de menoscabar la personalidad de Codovilla, que fue junto con Penelón, Rodolfo Ghioldi y otros, uno de los principales fundadores del PC. Y porque tampoco puede ignorar, puesto que ha dedicado, su atención en varias oportunidades a la difusión de la historia del PC –y debo decirlo también con solvencia y objetividad- que este extraordinario militante del comunismo, que a los 18 años de edad tuvo que abandonar su suelo natal perseguido por la reacción, se afincó a esa temprana edad definitivamente en nuestro país, al que eligió como segunda patria (había adquirido la ciudadanía argentina, la que le fue posteriormente arrebatada por una justicia oligárquica) donde casi inmediatamente de pisar el suelo argentino se incorporó al movimiento socialista, en el que pronto se destacó como uno de los propulsores de la corriente marxista que en 1917 constituyó la base del Partido Socialista Internacional, luego PC.

Profundamente consustanciado con la Argentina , a la que dedicó lo mejor y la mayor parte de su vida de combatiente por el progreso social, económico, político y cultural de la clase obrera y el pueblo argentinos.

Victorio Codovilla merece el mayor de los respetos, sobre todo, de parte de quienes sustentan convicciones socialistas, como Emilio J. Corbiére.
"Nueva Presencia". Año V- N° 296, 4 de marzo de 1983

Director: Herman Schiller

Emilio J. Corbiére responde a Eugenio Moreno en el semanario "Nueva Presencia", Año V- N°297, 11 de marzo de 1983:

José Fernando Penelón enfrentó a las fuerzas sectarias que, detrás de un verbalismo izquierdizante, ocultaban su raíz liberal.

LAS REIVINDICACIONES INMEDIATAS 
Escribe EMILIO J. CORBIÉRE
En nuestra edición N°293, Emilio J. Corbiére (historiador, periodista y colaborador permanente de "Nuestra Presencia" publicó un trabajo titulado "José Fernando Penelón, un luchador olvidado de los años treinta". En esa nota reivindica las actitudes independientes del viejo dirigente obrero y fustiga a la izquierda, particularmente al Partido Comunista, por no haber sabido entenderlo. Tres semanas después, en nuestra edición N° 296, publicamos una respuesta del militante comunista Eugenio Moreno, quien defiende las posiciones adoptadas por el PC contra Penelón en aquel entonces. Hoy Corbiére vuelve a retomar el tema y, sin duda, demás está decirlo, nuestras páginas siguen abiertas sin límite para quienes deseen intervenir en cualquiera de las polémicas que suelen suscitarse entre los distintos sectores democráticos y populares.

Con esta nota respondo a otra de Eugenio Moreno, aparecida en el último número de "Nueva Presencia" y en la cual las referencias a José F. Penelón y a la evolución política e histórica del Partido Comunista argentino no se compadecen con la verdad.

La tesis de Penelón, en los años veinte, sobre "las reivindicaciones inmediatas" era justa y estaba basada, ideológica y políticamente, en los postulados leninistas.

Sugiere Moreno que la posición de los penelonistas traicionó a la "revolución proletaria" transfiriendo el centro del movimiento "a la pequeña burguesía". Como se verá, todo esto es inexacto.

Penelón enfrentó el sectarismo que detrás de un verbalismo izquierdista ocultaba su raíz liberal. Primero frente a los llamados "chispistas", después frente a la corriente stalinista (R. Ghioldi-V. Codovilla). Un "izquierdismo" cuyos resultados fueron liquidacionistas: menosprecio de la Reforma Universitaria de 1918, calificación de fascista a Yrihoyen, división del movimiento sindical con consignas sectarias, con el llamado Comité de Unidad Clasista. 

Puede afirmarse que hasta 1935 el Partido Comunista vivió en un clasismo abstracto de acuerdo al modelo eurocentrista más ortodoxo. El PC, no solamente no tomó las reivindicaciones inmediatas como parte de la táctica y ligadas al objetivo revolucionario, sino que no comprendió en absoluto la realidad burguesa y popular del país, el desarrollo del capitalismo y las distintas formas de la ideologia burguesa. A una oligarquía liberal, se opuso "un proletariado liberal". Por lo tanto todo el país estaba ausente de ese esquema.

Como parte de esa concepción liberal, cubierta detrás de una fraseología revolucionaria, Paulino González Alberdi defendió todavía en 1929 (en la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana) las tesis librecambistas y contrarias al industrialismo en la Argentina. Así González Alberdi, desde posiciones ultraizquierdistas, condenaba el "nacionalismo económico" y el "proteccionismo".

En tanto en el movimiento universitario, el PC, sostuvo a través del grupo "insurrexit"

(Héctor P. Agosti) que la Reforma Universitaria era un movimiento pequeñoburgués contrarrevolucionario.

Orestes Ghioldi (Ghitor) sostenía que "el movimiento de la Reforma Universitaria , después de seguir una curva ascendente, claudicó en sus principios fundamentales y hoy está en un período degenerativo, provocado, entre otras causas, por la influencia de los partidos demagógicos de la burguesía. En la Argentina , cuna del movimiento de la Reforma Universitaria , la intromisión del yrigoyenismo ha marcado la aceleración de ese proceso corruptivo".

Concluía Orestes Ghioldi en otra muestra de sectarismo consecuente: "pero en verdad, las organizaciones enemigas, que mayor arraigo tienen en el seno de la juventud trabajadora de América latina, son las que encarnan los movimientos nacionales-reformistas, que día a día con mayor vigor toman las características de movimientos nacionales-fascistas"( "El Movimiento Revolucionario Latinoamericano", pág.345, 1929)

En este período, la posición del PC era en realidad trotzkizante (a pesar de llamarse leninista) ya que dejaba al proletariado totalmente aislado, sin aliados y, aunque se hablaba de la "revolución democrático-burguesa", no se veía en ningún documento dónde estaba la burguesía.

CONTRA YRIGOYEN

Se explica entonces que el PC no destacara, aún en forma crítica, el carácter democrático-burgués y popular de Yrigoyen. Y del radicalismo yrigoyenista.

De ahí que en el Partido Comunista se sostuvo que el fascismo en la Argentina surgiría de la pequeña burguesía yrigoyenista.

Moreno dice que en el "Esbozo de la historia del Partido Comunista de la República Argentina " (1948) se habla de la política represiva "fascistizante" de Yrigoyen, pero nunca el PC calificó de "fascista" al líder popular.

Sorprende la afirmación, porque en mi nota anterior (Nueva Presencia del 11 de febrero de 1983) reproduzco una clara afirmación de la entonces revista teórico-política del PC, me refiero a "La Correspondencia Sudamericana" del 30 de abril de 1928, donde los comunistas señalaron que "el yrigoyenismo tiene todas las características del nacional-fascismo".

Pero hay más. En el propio "Esbozo" además de afirmarse que "el gobierno de Yrigoyen es el gobierno de la reacción capitalista, como lo demuestra su política represiva, reaccionaria, fascistizante, contra el proletariado en lucha, contra el cual aplica cada vez más los métodos terroristas" ("Esbozo", pág. 70), se señala, frente a los comunistas que habían querido acercarse en 1931 al radicalismo yrigoyenista, en una política de alianza: "Esas son expresiones más claras de graves tendencias oportunistas en el partido, tales como la que espera el golpe de estado yrigoyenista como un retorno a los tiempos de la normalidad y de la democracia, sin comprender el proceso de fascistización y el verdadero papel del yrigoyenismo. Esa falsa línea no ha sido condenada por el partido todo; y ello revela que no se comprende que si Uriburu representa a una dictadura militar con una base social restringida y con algunos aspectos fascistas, el yrigoyenismo representa a un movimiento que tiene en su seno a todos los elementos para un movimiento fascista de masas, con sus tentáculos extendidos hasta el movimiento obrero"("Esbozo", pág.71)

EL "FASCISMO" DE YRIGOYEN Y LOS SOCIALISTAS

Para el PC, en aquellos años, el fascismo era Yrigoyen y los socialistas. En la primera sesión de la conferencia latinoamericana comunista (1° de junio de 1929), Victorio Codovilla había sido claro "En algunos países, los gobiernos pequeños-burgueses, agentes directos del imperialismo yanqui, se han transformado en gobiernos nacional-fascistas" y agregaba más adelante : "y otros que se pueden calificar de nacional-reformistas por su demagogia obrerista (Argentina, Uruguay, Ecuador, etc.), se están transformando de más en más en gobiernos fuertes con vistas al nacional-fascismo" ("El Movimiento Revolucionario latinoamericano, pág.22). Es obvio que la referencia argentina, es contra el gobierno de don Hipólito Yrigoyen.

Y es Codovilla, quien también en esa conferencia latinoamericana habla despectivamente del "industrialismo", así entre comillas, coincidiendo con González Alberdi: "Todas las manifestaciones demagógicas de la pequeña burguesía industrial naciente, respecto del desarrollo económico independiente de los países latinoamericanos, no pasan de ser manifestaciones líricas cuando no está tras de ellas la mano de un imperialismo –particularmente americano- que tiene interés en colocar capitales para la industrialización". ("El movimiento....pág. 66)

El delegado de la Internacional Comunista en esa reunión, llamado Luis, fue concluyente: "La burguesía nacional parasitaria, incluso los grandes terratenientes, no puede ser más que una fuerza contrarrevolucionaria. No hay en ninguna parte una burguesía fuerte que se esfuerce por transformar el régimen feudal y colonial, en un régimen capitalista independiente" y agregaba un poco más adelante: "En ningún caso la burguesía latinoamericana es una fuerza revolucionaria, con la cual el proletariado puede aliarse momentáneamente"("El movimiento...pág. 87)

Para los comunistas el enemigo era Yrigoyen, el caudillo popular y su partido radical, que era difamado por la oligarquía, cuando eran perseguidos sus dirigentes –en especial Yrigoyen- y balcanizado el partido por los enemigos internos: el alvearismo.

Sí, para el PC, el enemigo era el radicalismo, y así está testimoniado como una muestra de los dislates teóricos y políticos en la revista comunista argentina "Soviet". En plena represión radical, la revista "Soviet" (N° 3,4, 1933, Buenos Aires), sale al cruce de los comunistas que deseaban establecer algún tipo de alianza con las fuerzas populares representadas por el radicalismo.

"El radicalismo en tanto que partido reaccionario, lucha para conservar la dominación de la clase de los latifundistas y burguesas, asegurándoles en lo "posible", la mayor base de masas a la misma".

Es bueno releer la revista "Soviet", y creo que debería ser material de lectura de los jóvenes y militantes obreros comunistas y socialistas de hoy, para que se vacunen, respecto del sectarismo. En "Soviet" (N°1-2 Año 2, pág. 28 y siguientes) se lee: "Hay que arrancar a la masa de la influencia radical...desenmascaramiento despiadado del radicalismo...combatiendo al radicalismo en general, hay que acentuar la lucha contra...las nucleaciones "izquierdistas" en el seno del radicalismo así como la izquierda socialista deben ser desenmascarados consecuentemente arrancando a los obreros a su influencia". Por su parte Rodolfo Ghioldi, en "Soviet",( agosto de 1933) pontificaba: "La revolución antilatifundista y antiimperialista se realizará no con el aporte radical, sino a pesar del radicalismo".

Rodolfo Ghioldi no hacia más que reafirmar los antiguos esquemas sectarios: "En estos momentos, la lucha antiimperialista es, al mismo tiempo, la lucha contra la burguesía nacional"( La Correspondencia Sudamericana , Año 1, N° 5, 16 de junio de 1926, pág. 11).

Y Rodolfo Ghioldi, que había llamado a Penelón "el Lenin sudamericano", cuando aquel trataba de desarrollar una política coherentemente leninista, apoyando las reivindicaciones concretas, frente a la fraseología ultrarrevolucionaria (aunque en el fondo liberal), lo calificaría como el "Doriot argentino"(en referencia al comunista francés, que terminó siendo agente de Hitler). Y así, mientras la dirección del PC, en 1929, insultaba gratuitamente a Yrigoyen –que a pesar de sus límites y errores era un nacionalista burgués consecuente- lanzaba anatemas contra la Reforma Universitaria de 1918, y trataba de destruir las organizaciones sindicales con sectarios Comités de Unidad Clasista, que no eran ni unitarios ni clasistas, se decía de Penelón: "Tiene toda la depravación oportunista del renegado"(" La Correspondencia.. .30 de abril de 1929, pág.11).

Contra lo popular yrigoyenista, contra el socialismo ¿Todo esto fue un error momentáneo? Veamos.

UN SILENCIO CULPABLE


Señalo al pasar, para mayor comprensión del fenómeno sectario que enfrentaba Penelón e importantes sectores del PC, en la década del veinte, que los comunistas rechazaban las leyes de jubilaciones y otras de índole social: "Las pretendidas leyes de jubilaciones –decían- con las cuales la clase capitalista de algunos países sudamericanos pretende demostrar su preocupación por la clase obrera y que no persigue otro fin más que el de dividir a los trabajadores, someterlos mejor al yugo capitalista"("La Correspondencia.. ., Año 1, N°1, 15 de abril de 1926, pág.25). Muchos años después, en la época del peronismo, el mismo "izquierdismo" se levantó contra el "aguinaldo". Era otra forma de sectarismo, que terminaba como todo él, coincidiendo objetivamente con la oligarquía.

Pero todo esto es muy conocido. Moreno que estuvo intimamente ligado en el trabajo partidario a Codovilla, lo conoce muy bien. ¿Porqué entonces toda esta diatriba contra Penelón? Aún con sus aciertos y sus límites, Penelón trató de comprender la política y la realidad nacional de manera mucho más convincente que el sectarismo stalinista.

Sí, repito, stalinista. Porque sin entrar a juzgar aquí la personalidad y la política de José Stalin, en la Unión Soviética , el stalinismo fue una particular forma de sectarismo en el comunismo mundial.

Para los disidentes comunistas se reservaban los peores castigos (recuérdense los Procesos de Moscú en 1936). Además, personalidades destacadas de la vieja guardia bolchevique desaparecían de los libros oficiales de la historia. El silencio más sobrecogedor reinaba sobre ellos. Así, pasó con Penelón, y con él ¡Cuántos Otros! Si el "Esbozo" se refiere a él, como apunta Moreno, es porque ese libro fue un ajuste de cuentas contra los enemigos de Codovilla y del plantel oficial del PC, y así se desfiguró la personalidad y la acción política de Penelón. Luego sobrevino el silencio. Total. Para quien había sido sin lugar a dudas, junto a Juan Ferlini y Rodolfo Ghioldi, el fundador del Partido Comunista Argentino.

Recién después de que publiqué mis primeros trabajos en "Todo es historia"(1974) sobre Penelón y la fundación del PC comenzaron algunas figuras del partido a tratar de modificar en algo la leyenda negra del penelonismo. Pero sin mucha convicción. Como muestra del sectarismo stalinista redivivo, en 1976, en la exposición de revistas, folletos y diarios del PC, con la discrecionalidad digna del Santo Oficio, fueron expurgadas todas las referencias a Penelón, fundador y director de "La Internacional" y de "La Correspondencia Sudamericana".Y como él, muchos otros también fueron ignorados. 

LAS TERGIVERSACIONES DEL "ESBOZO"

Moreno eleva como documento testimonial auténtico el "Esbozo". El mismo libro que califica irresponsablemente a la fervorosa Angélica Mendoza como "una aventurera de vida turbia". Y así con muchos otros, que acertados o errados, discreparon con Ghioldi-Codovilla, o con el nuevo curso que imprimió Stalin al comunismo mundial.

Volviendo al yrigoyenismo, es notable el intento para tratar de salvar errores, dos décadas después por Codovilla. Así, en el "Esbozo", con una técnica de claro cuño stalinista, se tergiversa la posición del PC frente al yrigoyenismo, que fue establecida en el VIII Congreso, el 1° de noviembre de 1928, que se reunió pocos días después de asumir Hipólito Yrigoyen el gobierno, definiéndose a éste como "demagógico"y "antiobrero". El juicio corresponde a la Tesis N ° 20 sobre la situación económica y política.

Esa tesis fue tergiversada, veinte años después, por el "Esbozo", agregándosele a la cita parcial una frase que no había estado en su original, y que decía: "lo que le hace jugar un papel progresista" (al yrigoyenismo). La frase nunca existió en el original, y además, se cuidó mucho ese "Esbozo" de dar a conocer "in extenso" la famosa tesis, que era otra muestra lamentable de sectarismo y desnudaba el carácter reaccionario, en ese momento, del antiyrigoyenismo. No pretendo ahora hacer la apología del yrigoyenismo, ni de Hipólito Yrigoyen, sino que quiero demostrar la naturaleza oportunista de la dirección del PC, contra la que se levantó Penelón (Confrontar "Esbozo" pág. 65, y " La Correspondencia Sudamericana ", 2° época, N°6, Buenos Aires, 15 de diciembre de 1928, pág.9 , Tesis del VIII Congreso del PCA). 

¿AUTOCRITICA?

Habla Moreno que, con respecto al yrigoyenismo, se hizo autocrítica. Las rectificaciones no siempre significan autocrítica en base a un análisis de los acontecimientos. Si el PC argentino, tuvo que cambiar su actitud frente a las "reivindicaciones inmediatas" y reconocer donde estaba el verdadero fascismo, no fue por una particular autocrítica, sino porque en 1935 se realizó el VII Congreso de la Internacional Comunista , en el cual ésta dio un viraje histórico de extraordinarias consecuencias. El talentoso búlgaro Jorge Dimitrov proclamó la necesidad del frente popular antifascista, la política de alianza con el socialismo y con la burguesía democrática. Inmediatamente en nuestro país, la dirección del PC y su órgano "Juventud"(de la Federación Juvenil Comunista) e "Insurrexit" debieron reconocer que habían sido sectarios al no ocuparse de "las reivindicaciones inmediatas" del proletariado y del estudiantado.En el "Esbozo" se reconoce que el PC había estado equivocado frente a la "izquierda socialista"(Benito Marianetti y Ernesto Giudici)

Pero rectificación no significa autocriticarse. Otro tanto ocurre con el famoso Comité de Unidad Clasista, y que fue una de las piedras del escándalo con el penelonismo. Ese Comité realizó una política sectaria, tratando de dividir, infructuosamente al movimiento obrero. Rubens Iscaro, reconoce en 1973, que el citado Comité de Unidad Clasista había tenido una política sectaria y aislacionista ("Historia del movimiento sindical", tomo 4, 1973, pág.24). ¿Entonces tenía razón en esto Penelón y la base obrera del PC, que estaba con él, cuando se discutió la cuestión?. Evidentemente, sí ,la tenía, y por eso la base obrera del PC le acompañó en la escisión de 1926/27. 

SECTARISMO DE AYER Y DE HOY

Pero la cumbre del sectarismo militante del PC en los años treinta lo constituyó un opúsculo, hoy misteriosamente desaparecido escrito por Rodolfo Ghioldi, aparecido en 1933 "¿Adónde va el Partido Socialista?". Es una lástima que en sus obras escogidas no se haya incluído el mencionado trabajo. Los jóvenes comunistas y los trabajadores tendrían que conocerlo para valorar los estragos que el sectarismo produjo en el movimiento de izquierda argentino.

En el trabajo, plantea la tesis del social-fascismo, por lo cual los socialistas, tradicionales o de izquierda, eran social-fascistas.

"El Partido Socialista –dice Ghioldi- navega holgadamente por las aguas del social-fascismo, ayudado por los remeros de la izquierda, descubridores del colectivismo mussoliniano. ¡Heil, Repetto! ¡Eia-Eia-Ala-Lá-Lá-, Bravo!"

Ghioldi critica a Ernesto Giudici porque éste dice que después del treinta, debía abrirse un período de democracia social. Esta posición de Giudici unía su lucha por lo inmediato en la perspectiva socialista. Ghioldi no se lo perdonará.

¿Pero fue ese también un error superado? No parece ser así, Ghioldi acaba de publicar, hace dos años, un trabajo titulado "Metas de la socialdemocracia", donde reafirma viejas y ya perimidas consignas antisocialistas.

HACIA EL OPORTUNISMO

Como en realidad no hubo ninguna autocrítica sincera, después de 1936, fue modificada la línea del PC por un viraje de la Internacional Comunista. Lo del sectarismo trotzkista se saltó de un día para el otro al radicalismo alvearista. Así se descubrió, en realidad, la raíz liberal, antes que leninista.

De la incomprensión del fenómeno popular yrigoyenista, se saltó al alvearismo, que ya era un radicalismo antiyrigoyenista. Y allí vino la exaltación del formalismo democratista: "Unión nacional" con todos; "Unión Democrática"; ""Convergencia cívico-militar"; "Gran Coalición Democrática"; del sectarismo liberal se pasó al oportunismo liberal.

El PC desconoció así los nuevos problemas sociales, las nuevas masas que iban surgiendo en el país producto de las migraciones internas y del desarrollo industrial.

Esto lo puso de relieve Giudici en su libro "Imperialismo inglés y liberación nacional", publicado en 1940, obra a la que posteriormente la dirección del partido, ordenó retirar de la circulación.

Esta "Unión nacional", que también criticó Penelón, en el caso de la Unión Democrática , de 1946, explica que no se haya comprendido el fenómeno peronista, que Eugenio Moreno, en 1966, veinte años después, reconoce, en su libro: "El fenómeno social del peronismo", esa posición de Moreno, parcialmente correcta, no fue la línea del PC. Ghioldi, todavía a principios de la década del 70, durante un viaje a Moscú, seguía repitiendo aquello del "fascismo peronista".

Si la historia del PC argentino es una rectificación constante, respecto de Yrigoyen, La Reforma Universitaria , la unidad sindical, el peronismo, este es el momento en que debería reconocer públicamente y francamente su apoyo al videlismo y al violismo. Este apoyo abierto a Videla-Viola , tuvo como pretexto evitar el golpe "pinochetista", es decir, que los generales malos, no desalojaran del poder a Videla-Viola, que eran los generales buenos. Por eso la reelección de Videla en 1979 fue saludada por la dirección del PC como un "triunfo de la democracia" y ésta dentro de esa extraña fórmula "izquierdista" de la "convergencia cívico-militar", siendo que el gobierno militar era y es antinacional y represivo.

Concluyo respondiéndole a Moreno que es totalmente inexacto que Penelón practicara el "anticomunismo" o que fuera "antisoviético". Desde las páginas de su periódico "Frente democrático" rindió homenaje al heroico pueblo soviético en su lucha contra el nazismo. Desde el Concejo Deliberante fustigó al fascismo incansablemente luchando por las libertades democráticas.

Es totalmente inexacto que la Unión Democrática triunfara electoralmente en las elecciones de 1946, en la Capital Federal. El peronismo ganó las elecciones porteñas. La UD. triunfó para presidente y vice por muy estrecho margen, en Córdoba, San Luis y San Juan; pero en esas provincias perdió las restantes nominaciones, de gobernador para abajo. Solo el peronismo perdió por amplio margen en Corrientes.

Me alegra, finalmente que Moreno haya incluido a Penelón como "uno de los principales fundadores del PC". Esto es una prueba de una actitud nueva, aunque sea sólo la de Moreno. Por otra parte, es bueno recordar aquel dicho popular : "¡Más vale tarde que nunca!"