La Semana Trágica de enero de 1919


En la segunda semana de dicho mes, los obreros metalúrgicos de la fábrica Vasena, en Nueva Pompeya, se habían declarado en huelga, solicitando mejoras salariales. Se trataba de un paro activo con movilización.

Policías y bomberos armados con winchester, descargaron sus armas sobre los trabajadores en huelga.

El día 9 de enero, el Comité Ejecutivo del P.S.I. Partido Socialista Internacional, que un año después pasaría a llamarse, Partido Comunista  Argentino) reunido apresuradamente por Penelón, resolvió:

1°) Protestar enérgicamente contra la masacre realizada el martes por las fuerzas armadas de policías y bomberos, contra los obreros de la casa Vasena que ejercitan su derecho de huelga para obtener las mejoras que crean necesarias.

2°) Manifestar también su protesta contra la acción del gobierno que dispone de las fuerzas del Estado para ponerlas al servicio del capitalismo bárbaro y tiránico de la Casa Vasena , que está interesada en perpetrar su explotación y sembrar de paso el espanto para culpar a los trabajadores de los hechos acaecidos. 

3°) Enviar a los obreros en huelga su augurio de triunfo, que ha de basarse en la solidaridad y conciencia de los trabajadores.

4°) Designar un miembro del Comité Ejecutivo para que haga uso de la palabra en el sepelio de las víctimas.

Hablaron en el acto Esteban Semería por la F.O.R.A. y Luis Bernard por el P.S.I. Este último, dirigente gráfico, no pudo concluir sus palabras, el escuadrón de las fuerzas de seguridad, descargó sus armas sobre los indefensos trabajadores, mujeres, niños y ancianos.

La F.O.R.A. declara la huelga general y el 9/1/1919 el Comité Ejecutivo del P.S.I. resolvió adherir a la misma.

HUBO EN TOTAL 800 MUERTOS, 4.000 HERIDOS, 1500 PRESOS Y UN NÚMERO INDEFINIDO DE DESAPARECIDOS, EN LOS HECHOS CONOCIDOS COMO LA SEMANA TRAGICA.

" LA Internacional ", dirigida en ese momento por Palcos, se manifiesta, con un escrito de José Fernando Penelón, el 1° de marzo de 1919, del siguiente modo:

"Entre el Gobierno y el Pueblo se interpone un río de sangre"..." se ha apaleado a pacíficos ciudadanos, se han tirado cientos de miles de tiros a diestra y siniestra; se ha herido y matado indistintamente a niños, mujeres, hombres y ancianos indefensos; se ha violado sin orden previa de juez, miles de domicilios, y no es un misterio para nadie que la horda formada por fuerzas armadas y guardias blancos, ha robado todo el dinero y los objetos de valor que encontraron a su paso, en las casas o en los bolsillos modestos de las personas saqueadas. Los policías agotaron los métodos más pérfidos de tortura: golpearon a los presos, les negaron alimentos, orinaron y defecaron en sus bocas, los expusieron en una azotea con la mirada fija al sol y al lado un centinela que al menor movimiento les pegaba un culatazo, los arrojaron escaleras abajo, ¿No habrán muerto así los desaparecidos misteriosos que buscan algunas familias? Por último, se han renovado en la "libérrima" tierra argentina, con más ferocidad que en la Rusia zarista, los bárbaros "progroms". La policía secundada por los guardias blancos de la Asociación del Trabajo, asaltó el barrio hebreo, destruyó muebles y bibliotecas, golpeó niños y ancianos."

La policía arrestó al principal dirigente del grupo Avangard (que se uniría a las filas del P.S.I.), Pedro Wald, antiguo militante socialista, que peleó en las barricadas de Moscú en el intento revolucionario de 1905, acusándolo de organizar una República Federal Socialista de los Soviets de Sud América. La burda trama no prosperó y sólo pudo enjuiciárselo por portación de armas, después de ser sometido a bárbara tortura. Es interesante destacar que este valioso y heroico dirigente socialista, escribe en Idish, la Historia de Belgrano, para que los paisanos no pensaran que era sólo una soda, como el mismo refiere en el prólogo. (la marca de ese producto que servían en las fondas donde comían los obreros) 

La casa de Penelón, como la de otros dirigentes sindicales fue allanada de inmediato. En su calidad de miembro del Comité Federal, la F.O .R.A. pidió garantías para que el joven marxista no fuera perseguido. Se temía, en ese momento, contando con información fidedigna, por su vida.