Comité de Propaganda Gremial


Escrito en “La Vanguardia” el 28 de junio de 1916:
“Las consecuencias de las persecuciones contra el movimiento obrero debilitaron tanto a éste que tardó mucho tiempo en rehacerse”
Para contribuir a levantarlo de su postración, el décimo Congreso socialista, resolvió constituir un “Comité de Propaganda Gremial”, dejando a cargo del Comité Ejecutivo (C.E.) del partido la designación de sus miembros.
¿Quiénes fueron los hombres que constituyeron este Comité de Propaganda Gremial (C.de P.G.)?
José Fernando Penelón, el que sentó las bases del mismo y su orientación, Zeme, Zibecchi, González Mellen, José Alonso, Hilario Morandi y Luis Miranda.
Dicho Comité tenía por objeto:
1°)”Constituir sindicatos gremiales entre los obreros que no estén organizados.”
2°)”Intensificar la propaganda gremial para el acercamiento de los sindicatos ya organizados”.
3°)”Crear sociedades de oficios varios en las localidades y entre los obreros que por condiciones especiales no puedan constituirse en sindicatos de oficio”.
4°)”Uniformar las organizaciones a constituir y las ya existentes mediante una eficaz y positiva reglamentación que además de estar basada en el espíritu de la lucha de clases que encarna el moderno proletariado, consulte asimismo todo otro género de necesidades que si bien son inherentes al régimen burgués, la organización obrera puede prever  y atenuar”...
...”Desde el 12/5/1914, día en que se constituyó hasta fines de 1917, el C. de P.G. organizó los sindicatos: Unión General de Obreros en Calzado, Empleados de Comercio y anexos, Sastres, Costureros y anexos, Obreros de la Refinería Argentina del Azúcar, Unión Obreros Municipales, Obreros Carniceros, Unión  Obreros de la Dirección del Puerto, Unión Empleados de Uniforme de Correos y Telégrafos, Unión Mozos y Cocineros de a bordo, Unión Obreros Cerveceros, Licoreros, Repartidores y anexos, Unión Obreros de la Industria textil, Unión Obreros tranviarios y Unión Obreros de las Obras Sanitarias de la Nación. 
Organizó en total a 16.671 trabajadores, realizó 64 conferencias de propaganda, editó 32 manifiestos con 67.500 ejemplares y remitió a domicilio 15.575 circulares. Al ser disuelto estaban adheridos a él, 21 centros socialistas, 14 juventudes, 18 sindicatos y 3 centros culturales. 
El Comité Ejecutivo del P.S. “después que una comisión del Comité (dice el informe del 18° Congreso Socialista) se informó de la marcha de este organismo, atendiendo un pedido formulado, resolvió asignarle una subvención de 25 pesos por mes”.
El C.de P.G. nació de la inquietud socialista al ver desatendido el movimiento gremial; surgió del principio base de que la lucha política y la lucha sindical son inseparables.
En “La Vanguardia” del 8/10/1916 aparece una resolución del C.E. del P.S. que dice: “el C.E. entiende que los fines del C. de P.G. compuesto solo de delegados de los centros socialistas, debe ser exclusivamente de propaganda, sin estorbar la acción de los organismos existentes, no pretender sustituirlos. Con esa condición mantendrá el subsidio de los 25 pesos mensuales”.
El término “exclusivamente de propaganda” fue perfectamente aclarado, en sentido de que no podía organizar gremios, por circular de la Secretaría del partido, con fecha 24/10/1916.
El inevitable choque con los sindicalistas se había producido. Simultáneamente el C.E. envío una nota al Concejo Federal de la F.O.R.A., asegurando que el Comité de P.G. en su forma actual, “no es un organismo creado por el C.E., porque éste no tiene ni ha tenido el propósito de dividir a la clase trabajadora ni de fomentar una forma especial de gremialismo”.
La eficacia de la obra de organización desarrollada en poco tiempo, aumentó sus temores.
No es extraño pues que bajo la acusación de divisionismo, trataran de obtener la desaparición de un organismo que defendía ideas sindicales opuestas a las concepciones de quienes, en esos momentos tenían en sus manos una de las ramas del movimiento obrero argentino. Lo extraño es la parcial conducta de la dirección de “La Vanguardia” y del Comité  Central del Partido, apoyando a la F.O.R.A. sindicalista frente a su propio Comité de Propaganda Gremial. 
 El C. de P.G. contestó al C.E. del P.S. que no podía renunciar a la única obra eficaz que podía hacer: organizar gremios que no lo estaban.
Expresaba además: “denunciamos estos hechos a nuestros compañeros socialistas y los invitamos a reflexionar serenamente sobre la actitud del C.E. del Partido, considerando que primero se ha hecho una sistemática obra de alejamiento de la acción gremial; después se hizo una ruda obstrucción a la obra de este Comité ridiculizando o vertiendo la ensidia contra sus miembros más activos, y cuando debido a nuestra tenacidad tocamos los felices resultados, se comete la felonía de querer disolver este organismo para entregar el producto de tantos afanes y desvelos a los eternos desorganizadores y enemigos del Partido”.
Los términos de esta nota, sirvieron para justificar la supresión del subsidio.
El dirigente obrero José F. Penelón se erigió en defensor de este Comité. Bajo el título de “El problema de la organización económica del proletariado argentino” publicó en “La Vanguardia” una serie de artículos. En el primero (14/11/1916), titulado “Cuando se hace y ...cuando no se hace” defendió la existencia en sí del Comité de P.G.
“Por más organismos que existan, es un derecho individual que no puede desconocerse, el de organizar gremios desorganizados, que no lastima, sino al contrario, contribuye al engrandecimiento y al desarrollo de todos los organismos obreros en igual medida que acrecienta la fuerza organizada del proletariado.” ...”Si la obra de la Federación fuera suficiente, si ella hubiera podido llenar esas funciones, si las hubiera realizado satisfactoriamente, sin ninguna medida violenta, sin ninguna liquidación forzosa  de la naturaleza de lo solicitado por la F.O.R.A., el Comité de P.G. no existiría ni hubiera existido nunca”. “Para disolver este Comité, que existe de derecho, nos hubiera bastado que la Federación nos demostrase en los hechos que no hay ventajas para su existencia.” 
“El problema principal es organizar los gremios sólidamente, que después su unión vendrá sola. Sería absurdo crear otro organismo, pero eso me parece que ni se les habrá ocurrido a los miembros del Comité de P.G. Debemos seguir observando atentamente la marcha de la Federación, y si ella nos hace olvidar lo acontecido en otros tiempos, adherirnos a ella.”
Penelón no era, pues, divisionista, ni contrario a la unidad proletaria, como los mismos hechos habrían de demostrar bien pronto. Condicionaba tan sólo la adhesión a la F.O.R.A a la pérdida por ésta, de su carácter sindicalista combatiente, es decir, sectarista.
En una segunda nota del 16 de noviembre titulada “Como ha de hacerse”, Penelón insistió en el concepto central:
.....”Lo que interesa, no es quien haga la obra de organización, sino que se haga. Y no sólo que se haga, sino que se haga bien. Si no es una acción que desnaturalizara ese principio fundamental (el de la lucha de clases), no puede perjudicar al movimiento obrero; cuando mucho, perjudicaría el modo de pensar de algunos al respecto.”
Defendió también la forma de organización  propiciada por el Comité de P.G. Con cifras y el ejemplo claro de la marcha progresiva de la Federación Gráfica Bonaerense, sostuvo las ventajas del sistema centralista de base múltiple. 
Penelón  señaló la evolución de los sindicatos europeos y la relación estrecha entre la organización obrera, la importancia de la industria y la forma de dicha organización.
“La forma de organización influye sobre el número de los organizados, éstos a su vez pueden influir sobre su forma de organización, que se encuentra bajo su dependencia dentro de ciertos límites. De ahí que encuentre cierta relación entre lo que queda expresado y la siguiente apostilla  de Marx: “Esta ley elemental parece ser desconocida para los señores de la economía vulgar, que, al revés de Arquímides, han encontrado en la determinación del precio del trabajo por la oferta y la demanda (podríamos poner la adaptabilidad a la evolución) el punto de apoyo, no para levantar el mundo, sino para ponerlo en reposo” (“Capital”, pág. 258). Esto da la medida del valor de ciertas objeciones y afirmaciones. Se dice que la base múltiple es una acción indirecta y que debe primar la acción directa; no; digo mal, que la acción directa debe solucionarlo todo. En el orden gremial se nos tiene por rosados, se nos hace figurar a la derecha”.
“Porque sostenemos la base múltiple se nos ha cambiado de color, de puesto. ¡Bah!. El color, el puesto, los hacen la acción más que las palabras. Si con la acción directa se mata a la organización, con la indirecta ella revive y acciona directamente”...”La lucha por la mejora del salario sólo terminará por la desaparición del asalariado”.
Alfredo Fernández, autor de “El movimiento obrero en la Argentina” reproduce las siguientes opiniones de José F. Penelón: “las condiciones actuales de la producción, especialmente en la capital, requieren una mayor y mejor organización que la que existe”...”nuestras incitaciones al proletariado de la República para que se organice en sindicatos gremiales, más que basarse en la voluntad, se basan en estos principios”.
“De nada valieron a la burguesía la negra figura de cierto coronel llamado Falcón, de nada las leyes de Residencia y de Defensa Social, de nada las patas de los caballos de la policía.”
La organización sindical fue como lo previera Penelón, un hecho inevitable, una consecuencia del sistema.
 Los trabajadores de buena voluntad, siguieron adelante.
Penelón sostuvo un debate interesante en las páginas del diario “La Vanguardia” con Sebastián Marotta, indiscutible orientador de la F.O.R.A. XI Congreso, a fines de 1916 y principios de 1917.
La posición de Penelón se presentó como una alternativa política frente a la concepción electoralista del P.S: y el apoliticismo de la F.O.R.A., generando un proyecto político clasista.
La polémica se desarrolló en la labor realizada por el Comité de P.G. y que no respondió a los lineamientos oficiales del P.S. en materia de organización obrera y, que tampoco fue vista con buenos ojos por los sindicalistas revolucionarios, que dirigían la F.O.R.A. Desde el P.S. se impugnaba a dicho Comité, argumentando que no era recomendable ala acción política al interior de los gremios, la función de éstos, debía ser la de obtener reivindicaciones inmediatas y no, ocuparse de cuestiones ideológicas, subestimando al proletariado. Mientras la F.O.R.A., sostenía la neutralidad del movimiento obrero, frente a los partidos políticos y sus ideologías.
La concepción del socialismo reformista, coincidía en algunos aspectos con la F.O.R.A. IX Congreso, cuando surgió el proyecto del Comité de P.G., pretendiendo ambas corrientes, sofocar la corriente de izquierda penelonista del P.S. 
El proyecto de Penelón para el Comité de P.G. y su defensa encendida de la organización sindical de “base múltiple” como herramienta de lucha de la clase trabajadora, consistía en abandonar la concepción economicista y reduccionista del rol del sindicato que propiciaba la dirección reformista del P.S.
Penelón sostenía que el Partido, debía actuar como instrumento político de clase en el movimiento gremial, para ayudar a su desarrollo. No cuestionaba a la F.O.R.A. como la organización central del proletariado argentino, sino su metodología y su proyecto hegemonista en la dirección del movimiento obrero.
Marotta  realizó una encendida defensa de la metodología sindical de “ la  acción directa”. 
Lo que realmente proponía Penelón, era desarrollar “la acción indirecta” como un apoyo de la organización y la previsión, que fortaleciera a las medidas de fuerza, que eran necesarias tomar para enfrentar la patronal.
Lo que verdaderamente se dirimía en el debate Penelón-Marotta, era la relación que se debía establecer entre sindicato y partido.
Los socialistas reformistas proponían la neutralidad, de acuerdo a su concepción electoralista, según la cual, las mejoras se obtendrían mediante la legislación parlamentaria. Los sindicalistas de la F.O.R.A., convergían en esta posición. Esto llevaba a la clase obrera a un callejón sin salida. Por eso, el Comité de P.G. del “ala marxista” del P.S. intentaba vincular estrechamente el sindicato y el partido, postulando para ambos un proyecto revolucionario. 
Esta polémica, está muy bien tratada en el libro “La polémica Penelón-Marotta” de Hernán Camarero y Alejandro Schneider (Centro Editor de América Latina) donde sus autores concluyen: “que el Comité de Propaganda Gremial y la corriente de izquierda del Partido Socialista en la lucha de clases hasta ese entonces –año 1917- fueron los intentos más serios y coherentes de construir un partido revolucionario en Argentina durante los años 1912-1918.” 
Al disolver el P.S. dicho Comité de P.G., Penelón emitió el siguiente juicio: “Los dirigentes sindicalistas de la F.O.R.A. que veían un peligro para su dirección en esa actividad sindical de la izquierda socialista, de acuerdo con los dirigentes reformistas del P.S., que temían la influencia que este contacto con las masas daban a la izquierda revolucionaria, se unieron para impedir esta obra iniciada con tanto resultado, resolviendo el C.E. del Partido la disolución de ese Comité.”