La Internacional: Conflictos Sindicales y Organización de los Sindicatos

PAGINAS DOCTRINARIAS
MARX Y LOS SINDICATOS
En la concepción de Marx y Engels no solamente se basa el movimiento obrero político, sino también el movimiento obrero gremial. El análisis del capitalismo, de la fuerza obrera como mercancía y del salario, hecho por nuestro maestro, constituye el fundamento de toda teoría sindical. “No hay ningún teórico a quien los gremios tengan que agradecer tanto como a Marx”, declaró recientemente el secretario general de los Sindicatos alemanes, Herman Müller. Realmente, la burocracia sindical, siempre que debe defenderse invoca a Marx y Engels, como maestros a quienes obedecen. Sin embargo, la discusión entre mayoritarios e independientes, por una parte, y los comunistas, por la otra, en lo que respecta a la razón que asiste para llamarse descípulos de Marx, está definitivamente resuelta para los comunistas. Referente a la cuestión sindical, el grave problema no ha sido discutido con la amplitud necesaria. Sin embargo, en este terreno, es menester un esclarecimiento, lo mismo que en el terreno político. Marx no negó jamás la necesidad de la organización gremial. Al contrario, le dio una importancia excesiva. Para él, los “sindicatos son los centros del movimiento obrero”. Incesantemente, trató Marx de hacer de los sindicatos organizaciones de verdadera lucha para el proletariado, “no solamente para modificar la sociedad capitalista, sino para hacerla desaparecer...” En el Congreso de la Internacional (Ginebra 1866) Carlos Marx formuló una resolución, en la que dice:
“Ocupado demasiado en sus luchas locales y en conquistas inmediatas contra el capital, los sindicatos no han comprendido aún qué poder representan en la contienda contra la esclavitud de los asalariados en general. Es por eso que se han apartado en demasía del movimiento social y político”.
De este modo pensaba Marx en 1866 sobre el deber de los sindicatos. Ya en aquel entonces, Marx encontró gran resistencia, sobre su punto de vista. Esta resistencia peligrosísima de los partidarios de la neutralidad política de los sindicatos contribuyó, indudablemente, a que Marx durante cierto tiempo no quisiera saber nada de la división en el terreno político y gremial, reconociendo la organización gremial
Herman Müller dice a ese respecto:
“Marx creyó que los sindicatos debían considerarse como el fundamento y centro del movimiento obrero, es decir que no se circunscribiesen simplemente a la lucha por la elevación de los salarios y mejoras en las condiciones de trabajo, sino que abiertamente se declarasen en favor de la lucha por la emancipación económica de la clase obrera. Sin embargo, esto es una consecuencia de la propiedad privada de los medios de producción. Luchar por su desaparición significa querer la socialización de la propiedad”.
¿Qué idea se había formado Marx de la desaparición de la propiedad privada de los medios de producción y de su socialización?
“Toda lucha de clases es una lucha política”. Así lo declaró y explicó en una carta a Bolteen en 1871: la tentativa, por ejemplo, de conquistar por medio de la huelga, en una fábrica aislada o bien en una profesión, una limitación de la jornada de trabajo, es un movimiento económico; en cambio, conquistar la ley de las 8 horas, representa un movimiento político. Así se transforman todos los movimientos económicos aislados en movimientos políticos; esto es, en movimientos de clase para lograr sus aspiraciones en una forma general, de modo que por su fuerza se imponga en la sociedad. Si bien estos movimientos hacen necesaria  cierta organización interior, son, sin embargo, al mismo tiempo medios para el desenvolvimiento de esta organización.”
Marx demuestra, pues, que una separación entre la acción política y económica no es absolutamente posible y que toda acción económica ha de transformarse finalmente en una acción política. Si una organización ha realizado un movimiento dado, no sólo gana el movimiento, sino también la organización. Pero Marx no solamente se declaró en contra de la neutralidad política de los sindicatos, esto es, contra sus burócratas actuales, sino contra la solución pacífica de las diferencias entre el proletariado y la burguesía, es decir contra la colaboración de clases. Tanto Marx como Engels combatieron siempre la llamada
 “democracia pura”, calificándola como “el enemigo más peligroso de la clase obrera”.
La forma democrática del Estado significaba para ellos la más alta expresión del “gobierno burgués”, sobre el cual se debía llevar a cabo la batalla decisiva del proletariado para imponer su dictadura. La burocracia sindical, en cambio, se adhiere de lleno a la “democracia libre”.
Olvida lo que Marx escribió en el prefacio de su obra, “Precios, salarios y ganancias”.
“En nuestra descripción –como lo son en la realidad- Bélgica y Suiza constituyeron dos cuadritos  tragi-cómicos, caricaturescos, en el gran tablado histórico; el uno, el estado modelo de la monarquía burguesa; el otro, el estado modelo de la república burguesa. Ambos a la vez se imaginan vivir independientes de la lucha de clases como de la revolución europea.”
Marx lo explica diciendo que estos dos estados, esto es su burguesía, se imaginan poder resolver el problema social sin lucha de clases ni revolución, basándose exactamente en la “democracia pura”. Hoy esta idea, combatida por Marx, es compartida por casi todos los dirigentes del movimiento gremial, con excepción de Rusia. En las cuestiones de mayor importancia como la “neutralidad política” y la “necesidad de la lucha de clases revolucionaria”, Marx está en contra de la burocracia sindical.
Queda pues por analizar la tercera cuestión principal. Los revolucionarios afirmamos, con Marx, que todas las reformas no serán capaces de anular el malestar del proletariado. Cuando más se descompone la economía capitalista, tanto más se agrava el malestar de la clase trabajadora. La única solución se plantea así: “ revolución o muerte”.
Marx en su obra “Precios, salarios y ganancias” dice: “Justamente el desenvolvimiento de la industria moderna hace oscilar la balanza a favor de los capitalistas en contra de los obreros, y, por consiguiente, la tendencia general de la producción capitalista no tiende a aumentar el salario normal, sino a disminuirlo, es decir, reduce el valor del trabajo hasta su último límite.”
Con una clase obrera moral y físicamente quebrantada, no se puede llevar a cabo luchas sociales; “conducen solamente a movimientos desorganizados” como afirma Engels. Recomendamos estas palabras, muy particularmente a la burocracia sindical que vocifera contra estos movimientos de rebeldía, pero que no hace absolutamente nada para evitar el mal en su raíz, salvando la caída del proletariado, lo que empeora totalmente su situación, llegando a ser proletarios-vagabundo. Bien entendido “si se cabe cobardemente en los conflictos diarios contra el capital, -dice Marx en la obra mencionada- se substrae, indudablemente, asimismo la capacidad de iniciar cualquier movimiento mayor.”
¿Qué debe hacerse pues? Marx, en su resolución de Ginebra sobre el porvenir de los sindicatos dice:  “Independientemente del fin originario, los sindicatos obreros en la actualidad, deben luchar, conscientemente como centros de la organización de la clase obrera a favor de su emancipación definitiva. Debe ayudar a todo movimiento social y político que realmente se proponga este fin. Deben convencer al mundo, que sin esfuerzos, lejos de ser estrechos y egoístas, están destinados a obtener la liberación de los millones de oprimidos por el orden capitalista, Y esta es la actitud que en los sindicatos observan los revolucionarios.
Vemos, pues, que también en el tercer problema, que actualmente juega un papel importante en los sindicatos, Marx está en contra de los actuales líderes del movimiento gremial.
Sería demasiado extenso este artículo si quisiéramos citar todas las expresiones de Marx y Engels sobre la organización gremial de la clase obrera.
Lo dicho es suficiente para demostrar que los revolucionarios tienen plena razón, cuando en apoyo de su punto de vista sobre los deberes y métodos en los sindicatos, invocan a Marx y Engels como sus maestros en esta materia. Y justamente por esto lograrían, a pesar de la burocracia egoísta y estrecha, hacer de los sindicatos lo que nuestros grandes maestros siempre han exigido: organizaciones de lucha para la emancipación del proletariado de la esclavitud del salario, haciendo a los sindicatos como la única organización revolucionaria contra la burguesía.

JOSÉ FERNANDO PENELÓN
(en el original no figura firmado porque la dirección realizaba y se responsabilizada de los artículos de fondo)